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¿Qué significa “poner la otra mejilla” realmente?

En el Curso de los Milagros está escrito:

No puedes ser lastimado, y no desees mostrar a tu hermano nada que no sea tu integridad. Muéstrale que no puede lastimarte y no tengas nada contra él, o lo tendrás contra ti mismo. Este es el significado de ‘poner la otra mejilla’.

— El Curso de Los Milagros

Los grandes maestros espirituales a través del tiempo nos han enseñado una y otra vez que si verdaderamente queremos avanzar más allá del concepto de nuestras mentes limitadas, debemos aprender a “poner la otra mejilla”. Pero ¿qué significa “poner la otra mejilla” realmente?

En espiritualidad, poner la otra mejilla significa aprender a reconocer que, más allá de lo que alguien te haya dicho o hecho, tú siempre tienes la decisión de mirar en el otro sentido.

¿Esto es siempre fácil? No siempre.

Piensa en alguna vez en que alguien dijo o hizo algo que te lastimó. ¿Qué sentiste? ¿Era enojo? ¿Dolor? ¿Tristeza? ¿Quizás una combinación de las tres? Quizás tomaste represalias y le dijiste algo, o quizás solo conservaste ese dolor dentro hasta llegar al punto de explotar completamente.

Explotar, tomar represalias, buscar formas de venganza, decir que perdonas pero realmente no puedes o no quieres hacerlo, todo ello significa que has elegido hacer exactamente lo que tu mente quiere que hagas, pero lo opuesto a lo que la Naturaleza Divina preferiría.

¿Qué es la Naturaleza Divina? La Naturaleza Divina es la parte de ti que siempre ha estado, está y siempre estará conectado a la Divinidad. Algunos se han referido a esta parte como nuestra conciencia superior, nuestra chispa de luz, la visión de Dios¨.

— Fahad Ulah Khan

Sin embargo no podemos conocer la verdad de la Naturaleza Divina a menos que experimentemos su opuesto, que es la ilusión. La ilusión es lo que la mayoría de nosotros está viviendo ahora, aquí en la Tierra. La ilusión no es nuestro enemigo, es nuestro mejor maestro. Cuando podemos reconocer la ilusión por lo que es, entonces seremos libres para reconocer a su opuesto, la Naturaleza Divina. Cuando esto sucede, todo lo que hayas experimentado, sentido o recordado alguna vez se volverá como una imagen distante, presente, pero ya no estará atado a tu conciencia. Como una nube que pasa por el cielo, dejará de tener cualquier influencia o importancia sobre ti.

Entonces, si no has puesto la otra mejilla, no te juzgues ni te enojes contigo mismo; en su lugar, reconoce como dijo Rumi el gran místico:

Dios te lleva de un sentimiento a otro y enseña por medio de opuestos, de manera que tengas dos alas para volar, no una¨.

— Rumi

El verdadero perdón no proviene de forzarlo, juzgarse a uno mismo por no ser lo suficientemente clemente, o juzgar a otros cuando no perdonan. No viene de querer ser correcto, testarudo u orgulloso. El perdón viene del entendimiento de que todos y cada uno de nosotros está haciendo lo mejor que puede, incluso si no queremos verlo de esa manera.

Es fácil enojarse, es fácil culpar, aún más fácil es ver el error en otros. Ese es un opuesto que necesitas ver y experimentar en tu vida.

Sin embargo, ahora puede ser importante ver el otro opuesto, la verdad.

La verdad no juzga, la verdad sólo mira a todos y cada uno con amor, reconociendo que todos y cada uno de nosotros somos hermanos y hermanas en el camino de la evolución espiritual. Cuando podemos hacer esto, estamos perdonando naturalmente, sin esfuerzo, sin forzarlo. Este es el verdadero perdón; el verdadero perdón no requiere que tu te perdones o perdones a otros activamente, todo lo que requiere es que seas libre para amar y aceptar a aquellos alrededor de ti, independientemente de cómo pueda sentirse tu mente al respecto.

Durante mis seminarios de Ho’oponopono he enseñado a mis estudiantes una solución de cuatro pasos hacia el perdón. Este proceso necesita ser practicado diariamente hasta que se vuelva parte de tu naturaleza.

Vamos a usar el ejemplo típico de una pelea entre esposo y esposa. Primero pelean, luego se culpan uno al otro, y quizás luego se besan y todo parece estar bien hasta la próxima pelea, cuando se repite todo el proceso nuevamente.

  • Cierra tus ojos, enfócate en tu corazón y repite internamente para ti mismo: “Te amo”, “Te amo profundamente”, “Gracias por ti”. Luego repite: “Divina Fuente de Amor, llena mi corazón y mi mente con tu amor”.

  • Sigue enfocándote en el amor y ahora envíalo como una pelota de energía amorosa a cualquier persona o situación que deseas perdonar. Mírate a ti mismo y a la persona rodeados por esta burbuja de amor. Abraza a esta persona, mírala a los ojos y dile que la amas. Repite “Te amo” varias veces hasta que sientas un lazo de amor entre ambos.

  • Ahora pide a la Divinidad que deseas disolver cualquier karma antiguo, programación y recuerdos subconscientes de ti mismo, la persona y el evento, en la luz de Dios. Observa los rayos de luz penetrando la burbuja en la que estás, hasta que todo lo que quede sea luz. No estas tú, o la otra persona, o el evento. Sólo hay luz.

  • Agradece a la Divinidad y dile que ahora estás listo para recibir inspiración divina y amor en tu vida. Abrázate a ti mismo con amor y di “Gracias”.

Este es un proceso simple pero poderoso para transformar recuerdos, liberar antiguos karmas y sobre todo, aprender a amar naturalmente, que es en sí misma una forma divina del perdón.

"Por favor ten en cuenta que este ejercicio requiere ser practicado diariamente, hasta que se convierte en una parte de tu vida, pero una vez esto sucede, el amor fluirá como uno fuente de agua natural desde tu corazón"

Gracias, los amo, Gracias.

Bendiciones,

Fahad

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